Feliz Cumpleaños FUTOPIX
Hace un año, el domingo 14 de septiembre de 2025, salimos al aire con la primera Toma de FUTOPIX. Arrancamos este ejercicio, que hoy cumple un año, con la frase de Gramsci que reza: “Quien controla la eficacia de los símbolos, controlará tu mente”, y con el relato de un antropólogo infiltrado en el evento anual de una marca de venta directa en Miami, marcando con #tags mentales a sus empeliculadores profesionales, ávidos vendedores de Kool-Aid que subían a la tarima a contar sus proezas en el más burdo y amplio festival de aduladores. A esa primera Toma la llamé La Guerra de los Símbolos. Tengo que confesarles que cuando le di “publicar” no sabía si iba a existir una segunda.
Hoy van cincuenta y dos encuentros.
FUTOPIX es una iniciativa nacida de las entrañas de 10AM. Nació por sugerencia de Hernán Jaramillo, quien me impulsó a escribir esta aventura, por lo que considero importante, a estas alturas, otorgar los créditos. A todo señor, todo honor, y por eso vale la pena mencionarlo: sin Hernán y 10AM tal vez hoy no habría FUTOPIX.
Ni yo me la creo: hemos llegado a la semana cincuenta y dos, ¡un año! Cincuenta y dos semanas tiene un año, como cincuenta y dos cartas tiene una baraja. Cincuenta y dos Tomas completa hoy esta aventura. No lo planeamos, pero el primer año de FUTOPIX cabe exacto en una baraja de naipes, y eso, para los antropólogos que leemos el mundo de los símbolos hasta en la sopa, es una señal que no podemos dejar pasar.
En Colombia, cuando un pelaíto cumple su primer añito, algunas familias tiran la casa por la ventana: parten torta, inflan globos, rompen piñata, reparten recordatorios, traen un payaso contratado y se sacan las fotos obligatorias del cumpleañero embadurnado de torta y helado hasta las orejas. Esta Toma que leeremos hoy es la fiesta del primer añito de FUTOPIX. Nos hace falta contratar el payaso (aunque más de uno me dirá que el payaso soy yo), pero sí tenemos piñata, y al final de esta Toma la romperemos entre todos, porque adentro vienen las sorpresas.
El Almanaque Poor Richard’s
Como todos los que leen FUTOPIX saben, a mí me gusta devolverme en el tiempo para entender de dónde salieron las señales débiles que luego se convirtieron en tendencia y terminaron en grandes transformaciones. Dicho esto, viajemos a Filadelfia, al 28 de diciembre de 1732, donde un ambicioso impresor de veintiséis años, con una lengua más afilada que machete recién amolado, lanzó al mercado un almanaque. Como buen tramposo, no lo firmó con su nombre, sino que lo hizo firmar por un impostor, un tal Richard Saunders, un astrólogo pobre, casado con una señora que lo levantaba permanentemente a cantaleta porque no aportaba plata para la casa. Pasó el tiempo y la gente se enteró de que el impresor se llamaba Benjamin Franklin, y el almanaque, Poor Richard’s Almanack.
Los almanaques fueron los medios masivos de la era preindustrial y se mantuvieron vigentes hasta bien entrados nuestros días; si no me creen, pregúntenle a los abuelos por el Almanaque Bristol (creo que aún existe).
Para comprender la jugadita de Franklin hay que entender qué era un almanaque en ese entonces. Por que no eran libros de lujo, sino una herramienta de supervivencia. Estas publicaciones traían el calendario, las fases de la luna, las mareas, los eclipses, cuándo sembrar y cuándo cosechar, y algo de astrología para animar la cosa. Eran tan importantes que en una casa de la colonia podía faltar casi de todo, menos el almanaque del año, que siempre estaba ahí, a la mano: el mecanismo de consulta por excelencia, cada semana. El almanaque fue el primer feed de redes sociales en las Américas.
Como todo buen feed de redes, necesitaba tener engagement. Franklin, como buen influencer, lo consiguió con una de las movidas más sinvergüenzas de la historia del periodismo. En su primera edición, Poor Richard anunció, con la seriedad de todo buen tramposo, que su principal competidor, el almanaquero Titan Leeds, moriría el 17 de octubre de 1733, a las 3:29 de la tarde, en el instante exacto de la conjunción del Sol y Mercurio. Luego remató con una invitación que, palabras más, palabras menos, decía: ¿quieren saber si acerté? Compren la edición del año que viene (mejor dicho, dejó a los lectores en “continuará…”).
Pues sí, señores, se llegó la fecha anunciada y Mr. Leeds, vivito y coleando, respondió furioso a la publicación diciendo que estaba perfectamente sano. Entonces Franklin ni se inmutó: respondió que el pobre Leeds sí estaba muerto, pero que la información que andaba circulando era de un impostor que usaba su nombre para publicar almanaques de inferior calidad. La cosa se quedó así y el chiste duró varios años. Cuando el señor Titan Leeds murió de verdad, en 1738, Franklin publicó una nota felicitando a los impostores por haber tenido, por fin, la decencia de terminar con la farsa. Un troll de nivel olímpico, dos siglos y medio antes de que existiera internet.
Lo curioso de todo el asunto es que la maniobra ni siquiera era suya: se la había copiado a Jonathan Swift, que en 1708 había hecho lo mismo contra otro astrólogo inglés bajo el seudónimo de Isaac Bickerstaff. Mejor dicho, en este mundo del contenido nada se crea, todo se remezcla. En la universidad nos decían que la información y la energía se rigen por las mismas reglas de la termodinámica: (1) la información ni se crea ni se destruye, se transforma; (2) no se puede construir información sin información como base, y (3) todo proceso de información tiende al caos. Hoy creo más que nunca en estos postulados, aun en tiempos de la IA, ahora Superinteligencia (SI).
El almanaque fue un éxito brutal. Llegó a tirajes de diez mil ejemplares al año, una barbaridad para las colonias, y Franklin cosechó de él durante veintiséis años, hasta 1758.
Ahora bien, lo que hizo inmortal a Poor Richard no fueron sus predicciones. Estas eran apenas el gancho, el clickbait del siglo XVIII. Lo que la gente buscaba en cada edición eran sus refranes: “Acostarse temprano y levantarse temprano hace al hombre sano, rico y sabio”, “un centavo ahorrado es un centavo ganado”. Los historiadores calculan que Franklin escribió apenas uno de cada diez de esos refranes. Los demás los recogió de colecciones viejas, de otros textos, de conversaciones callejeras; los pulió, los adaptó a la tierra y los devolvió con la voz de Poor Richard. El valor de sus publicaciones no estaba en sembrar las semillas del futuro. Estaba en sentarse cada año con su gente, a la misma hora y en el mismo lugar, a ordenar el mundo, a identificar señales débiles y a magnificarlas. En palabras más simples: el producto de Franklin no eran las profecías, era el futurismo.
El Calendario como Tecnología
Como siempre suelo decir, a veces se me sale el antropólogo, por lo cual les pido un poco de paciencia. En la Toma 48 les hablé del hombre del Neolítico con WiFi, y de cómo la humanidad lleva más de diez mil años produciendo herramientas a partir de la cultura como sistema operativo de los humanos. Dicho esto, una de las primeras herramientas que inventamos no fueron las puntas de flecha, el arado ni la rueda. Una de las primeras cosas que la cultura creó fue el calendario. Antes de aprender a escribir, ya marcábamos lunas en huesos y alineábamos piedras observando las rutas del sol. Inicialmente no lo hacíamos de espontáneos, por amor a la astronomía; lo hacíamos porque una tropilla (20 individuos máximo) necesita ponerse de acuerdo en temas como cuándo sembrar, cuándo cazar, cuándo celebrar y cuándo llorar a sus muertos. Tengo un borrador de FUTOPIX en remojo para hablarles de las tropillas, un asunto bien importante que explica por qué no somos capaces de manejar relaciones paralelas con más de veinte personas al mismo tiempo; ya casi se los dejo para lectura.
Recuerden que la tecnología no se limita a lo mecánico o a lo digital: es technē, técnica, cuerpo, organización. El calendario es tal vez la tecnología social más vieja que tenemos: la que convierte a un montón de individuos en un “nosotros”.
El antropólogo Arnold van Gennep lo describió en 1909 con su teoría de los ritos de paso: los seres humanos marcamos los cambios de estado con ceremonias, para que la comunidad reconozca que algo ya no es lo que era (liminalidades, una hermosura). El bautizo, los quince, el grado, la boda, el velorio, etc. Para nosotros: el primer año. En este aniversario no celebramos la vanidad, sino la forma con la cual decimos “esto existe, y es de nosotros”.
Por eso, escribir cada domingo no ha sido, para mí, producir contenido. Lo he dicho muchísimas veces: yo no escribo para nadie en particular, lo hago para mí, como ejercicio, como cuando se sale a correr, a montar en cicla o al gimnasio. Cada FUTOPIX es para mí una sesión de aeróbicos cerebrales. Una Toma semanal no crea un medio de comunicación: es simplemente un calendario compartido entre nosotros, una cita que ustedes y yo hemos sostenido cincuenta y dos veces.
No Faltaron los Odiadores
Como todo en la vida, no faltan los antagonistas: los futuristas adivinos que todo lo saben, los primos hermanos de Titan Leeds, los gurús de LinkedIn que venden certezas con fecha, hora y conjunción planetaria. Algunos de ellos, antropólogos “colegas”, que me salen con: “es que a vos FUTOPIX te lo escribe una IA”, “dejá de predicar que en 2030 desaparecerán todos los abogados”, “vos sos un lacayo del capitalismo”, “vivís diciendo que el año entrante la IA reemplaza al 80 % de los empleos”, “compra ya, que esto se va para la luna”. En fin, los mismos que nunca escriben escriben nada y salen a torcer el discurso para vender ideológias con fecha de vencimiento.
Muy a pesar de ellos, desde el comienzo me he propuesto que FUTOPIX sea un magazín entretenido, una ventana al futuro, más que un ventorrillo de ilusiones. Aquí no recomendamos comprar nada, porque no somos expertos en nada. No adivinamos la hora de la muerte de nadie, ni siquiera la de la competencia. No defiendo el futurismo como el arte de acertar, sino como el arte de prepararse para lo que no se puede acertar. Por eso, durante este año que pasó, hablamos de señales débiles, de sistemas, de escenarios, de sapos que saltan en el charco, y nunca jamás de bolas de cristal.
Bueno, ya no le demos más vitrina a los odiadores, porque no la merecen…
La Baraja Completa
Dicen los buenos tahúres que todo buen jugador de cartas recuerda cada mano que jugó. Yo no sé si soy buen jugador, pero me di un paseíto por la memoria escrita de FUTOPIX y revisé las cincuenta y una Tomas anteriores. Esta vez sí, con la ayuda de mi IA, descubrimos algo que me puso la piel de gallina: las cincuenta y dos Tomas se dejan dividir en cuatro palos de trece cartas exactas, y cada palo cuenta una etapa distinta de este primer año.
Tréboles | La Siembra (Tomas 1 a 13)
No vayan a pensar que les estoy tirando el tarot, aunque no sería mala idea, pero déjenme explicarles un poco la semiótica detrás de las cartas. El trébol es la carta del campo, y estas primeras trece fueron eso: semillas esparcidas al aire, sin saber cuáles iban a germinar.
Arrancamos con La Guerra de los Símbolos, sobre cómo marcas, memes y políticos se volvieron los nuevos avatares en la lucha por apoderarse de nuestros sistemas simbólicos. Seguimos con Antonomasias Digitales, donde nos preguntamos cómo los gemelos digitales van a reescribir la identidad humana, y con GAIA 2100, el viaje de la carne y el hueso al acero inoxidable: el transhumanismo. Ahí ya se notaba la obsesión que me iba a perseguir todo el año: qué le pasa a lo humano cuando la máquina se le parece demasiado, un tema que me mantiene cabezón.
Luego vino la trilogía del método. Con Diseñando el Futuro desde el Futuro nos pusimos las gafas de futuristas para entender la incertidumbre, y las dos partes de El Futuro es un Sistema, no una Línea de Tiempo dejaron sentada una de las ideas madre de FUTOPIX: la ventaja antropológica. Quien entiende las reglas de cómo funciona la cultura le lleva millas de ventaja a quien solo entiende algoritmos y tecnología.
Después, la siembra se volvió literal. En Cosechando el Futuro imaginamos la agricultura del 2050, y la Toma del terroir nos llevó a ver cómo tierra, tecnología y tiempo van a fermentar la próxima civilización, de la mano de Erasmo y su frase de que el vino es la prueba visible de que la tierra ama al ser humano. Pasamos Del Dr. Google al Dr. GPT, nos preguntamos qué pasaría si Colombia tuviera un Día de Acción de Gracias y si existe algo así como una economía de la gratitud, regresamos al pensamiento en primeros principios, resignificamos los tiempos muertos en La Economía del No Tiempo y cerramos el palo con una carta de navegación para construir agentes personales de IA desde la antropología. Trece semillas esparcidas, sin plan, sin ambiciones, sin presunciones y sin expectativas. Algunas brotaron rápido; otras todavía están debajo de la tierra, esperando su temporada.
Picas | La Espada (Tomas 14 a 26)
En la baraja española las picas son espadas (en realidad son puntas de lanza); este fue el palo del filo. El año cambió y el mundo se puso serio. Los Robots y la Economía Humanoide, en dos partes, nos dejó una consigna que todavía repito: olvídate del humanoide, concéntrate en observar el sistema. Más Allá de la Empatía Política habló de distintividad, costo simbólico y la rebelión contra el simulacro. En enero, Cuando un Vecino se Convierte en el Arquitecto registró el día en que el mapa regional cambió, seguida de Entendiendo el Arte de la Guerra, con lecciones de geopolítica para la transición democrática en Venezuela. Escribir futurismo con la historia pasando por la ventana es otra cosa, parceritos.
Después levantamos la mirada. Orden en los Cielos fue de la Tierra a Marte, y El Silencio es la Señal nos llevó a preguntarnos, con energía y civilización como hilo conductor, por qué el universo todavía no nos ha contestado (tengo unos borradores loquísimos en remojo sobre este tema, esperando convertirse en Tomas FUTOPIX, en los que trabajo preguntas como esta: si construir esferas de Dyson es el próximo paso civilizatorio, ¿por qué hasta ahora no hemos detectado ninguna civilización con una construcción de este tipo, sabiendo que su huella electromagnética sería inocultable para el universo visible?). Antropofísica revisó lo que Hollywood nos ha enseñado sobre las civilizaciones del futuro, y Cualquiera es Inversionista en Tiempos de Ciencia Normal exploró los arquetipos de la mente inversionista.
Luego bajamos a la casa y al cuerpo: La Casa del 2050, con el fin de la vivienda pasiva; Del Totemismo al Terianismo, sobre el regreso del alma animal en la era de los algoritmos, y El Tiempo Libre como Modelo de Negocios, porque vivir ocupado sale caro.
El naipe cerró con la carta que lo cambió todo: ¿Qué Deberían Estudiar Nuestros Hijos para Ser Relevantes en la Economía de la IA y los Humanoides? Fue la Toma que rompió todos los récords de lectura de FUTOPIX; ninguna de mis publicaciones ha recibido más atención que esta. Me enseñó una lección que no he leído en ninguna parte: la pregunta que más le duele a la gente es la que más lectura alcanza. Desde ahí entendí que FUTOPIX no estaba para responder lo que yo quería decir, sino lo que a todos nos quita el sueño. Esta Toma lo cambió todo para mí de ahí en adelante.
Diamantes | Los Oros (Tomas 27 a 39)
Los oros son las cartas que representan la plata, la ambición y la empresa. Estos fueron los símbolos con los que FUTOPIX se quitó la corbata: atrás quedaron mis últimos escritos protocolarios, y de aquí en adelante me permití ser yo, dejar que fuera mi voz la que guiara la narración.
Empecé midiéndome con la máquina en Creatividad vs. IA (un tema que me apasiona sobremanera) y, al mismo tiempo, entendiendo que el contexto es el nuevo sistema operativo de las arquitecturas agénticas. Aprende a Leer las Señales Débiles me ha enseñado a cazar sapos en el charco antes de que salten a la calle. De Emprendedor a Llorón fue la Toma más honesta que he escrito sobre hacer empresa en Colombia: lo que nadie te cuenta, contado sin anestesia, y por la cual me dieron garrote con toda. Porque tus Hijos Necesitan Aprender a Invertir le hizo segunda a la carta de los hijos: de ahorrar a navegar sistemas económicos inteligentes.
Seguimos creciendo y entonces llegó la carta que, para mí, es el corazón escondido de este año y el máximo de los insights, el evento que me hizo libre: La Espada y el Compañero. Ahí les conté cómo una herramienta de IA me cerró una herida de veinticinco años: la distancia eterna entre tener la idea y poder ejecutarla. Musashi y sus dos espadas, el compañero de inmersión, la relación entre idea y ejecución cambiada para siempre. En esa Toma no hablé del futuro: lo estrené.
De ahí en adelante, la ambición se soltó el pelo. Las Cuatro Lunas de Galileo nos advirtió que cuando alguien te ofrezca bajarte la luna podría estar hablando en serio, con helio-3 de por medio. El Último Mundial destapó la guerra por la supremacía de los coleccionables. Por Qué Nos Cuesta Pensar en Grande diagnosticó nuestro problema de escala, y Space Coast Colombia contó cómo un naranjal se transformó en un puerto espacial, mirando de reojo al Golfo de Urabá.
Cerramos con una trilogía empresarial de esas que dan ganas de enviárselas al jefe, y mucho más a los exjefes. La Paradoja del Dínamo: empresas que invierten en IA mientras siguen pensando con la cabeza de la máquina de vapor, un motor nuevo en una arquitectura empresarial vieja. El Factor Fricción: por qué gobiernos, cámaras de comercio y algunas grandes corporaciones son los campeones mundiales de la fricción, con su taxonomía de fricción accidental, protectora y extractiva. Los Negocios Aburridos: mil dólares más IA igual a medio millón, porque muchos persiguen unicornios, pero nadie se sienta a observar la mula que carga el oro.
Corazones | Las Copas (Tomas 40 a 52)
Llegamos al palo de los corazones, el de las copas, el de lo humano. Si los tréboles fueron semilla, las picas filo y los oros ambición, este último palo fue la pregunta por el alma. Sin planearlo, las últimas trece Tomas se pusieron filosóficas, y creo que es porque, después de un año mirando máquinas, uno termina inevitablemente mirándose al espejo.
Cuando el Médico Vive Contigo narró el día en que la medicina dejó de ser turista. El Segundo Adán nos recordó que la ontología es antropología con otro nombre. Saltadores Cuánticos anunció que la próxima década no será incremental. Honestidad Brutal desenmascaró a la malicia indígena disfrazada de IA y me dejó una frase que hoy cobra otro sentido: mientras ustedes me lean, yo existo. Bandeja Paisa Espacial imaginó lo que comeremos camino a las estrellas (spoiler: los fríjoles van, así toque negociarlo con la NASA). El Departamento 33 hizo la anatomía de la diáspora empresarial colombiana, ese país que vive por fuera del mapa.
Después vino el tramo más hondo. Camino al Transhumanismo decretó el fin del diseño centrado en lo humano. Cuando el Mito se Hace Realidad celebró el supuesto cumpleaños de Skynet, el 29 de agosto, para descubrir que esa misma fecha conmemora el cierre de Semipalatinsk, y que entre la máquina que no supimos apagar y la que sí apagamos, la nuestra tiene mejor final. El Hombre del Neolítico con WiFi nos mostró diez mil años domesticando el mundo para terminar domesticados por un algoritmo. La Muerte Simbólica explicó por qué la atención nos mantiene vivos. Domadores de IAs nos enseñó a construir culturas a prueba de IA, y la semana pasada, Salve Usted la Patria cabalgó del lancero de Rondón al algoritmo, convocando a miles de lanceros digitales sin uniforme.
La carta número cincuenta y dos es esta que tienes en la pantalla. La que cierra la baraja: es el rey de corazones, si me permiten la vanidad de cumpleañero.
Puesto #41 en Ciencia
Ahora déjenme presumir un poquito, que para eso son los cumpleaños. Este primer año, FUTOPIX llegó al puesto #41 entre las publicaciones de ciencia de toda la red de Substack. Yo lo digo con una felicidad extrema, de esas cosas que no le caben a uno en el pecho, porque esa lista no está dividida por idiomas. Ahí compiten publicaciones gringas, británicas, de laboratorios, de universidades, de periodistas científicos con equipos detrás. En medio de ese mar, una publicación escrita en español, desde la antropología, por un paisa sin agenda, con más preguntas que respuestas, es todo un logro, o por lo menos así lo quiero ver yo para auto motivarme a escribir otras 52 Tomas.
¿Saben por qué me emociona tanto? Porque aquí también hay un antagonista, y es más viejo que Titan Leeds: el complejo de que la ciencia y el futuro se piensan en inglés y nosotros apenas los traducimos. Ese complejo que nos hace creer que lo serio viene de afuera, que el futuro llega empacado desde Silicon Valley y que a nosotros nos toca leer el manual de instrucciones con dos años de retraso.
Cada lengua es una manera distinta de cortar el mundo en pedazos. Pensar el futuro en español no es pensar el mismo futuro con otras palabras: es pensar otro futuro. Uno con bandeja paisa en la órbita, con malicia indígena frente a la IA, con lanceros digitales, con diáspora, con tusa y con refranes. Un futuro que no se puede traducir porque nació aquí.
Como la vida tiene sentido del humor, este mismo septiembre FUTOPIX empezó a hablar inglés: las primeras diez Takes ya están publicadas para lectores del otro lado del charco. Pero fíjense en la pequeña revancha: esta vez el original está en español y la traducción en inglés. Franklin le copió el chiste a Swift; nosotros, por lo menos, devolvemos el favor con ideas propias.
Gracias, Muchas Gracias de Verdad
En esta parte del texto me pongo un poquito serio, aunque sea un ratico (mi papá me decía: “Mijo, el día que seas serio, serás el mejor de mis hijos”. Yo siempre le respondí: “Papá, el día que yo sea serio, seré el más pendejo de tus hijos”).
En la Toma 49 escribí que la atención es lo que nos mantiene vivos, que la muerte simbólica llega cuando nadie te mira. En la Toma 43 dejé dicho que mientras ustedes me lean, yo existo. Hoy esas dos frases me caen encima con todo su peso, porque FUTOPIX existe porque ustedes lo leen. No hay algoritmo, ni ranking, ni puesto #41 que valga sin la persona que se tomó veinte minutos de su domingo para leer una Toma completa. Que ustedes hagan eso cada domingo tiene un valor inconmensurable para mí, porque el bien más preciado que todos los humanos tenemos se llama tiempo. Quien no valora su tiempo, no valora su vida.
Gracias a todos los que están desde la Toma 1, a los que llegaron después y a los que llegaron la semana pasada. A los que comentan, a los que debaten, a los que me corrigen una fecha (que siempre es bienvenido, porque en esta casa la honestidad no viene en presentación light). A los que hacen restack, a los que me recomiendan. Muy especialmente, a los que reenvían la Toma por WhatsApp al grupo de la familia, a ese tío que todavía cree que la IA es un invento del diablo. Gracias infinitas a los que pagan, porque me ayudan a seguir adelante. Ustedes son el boca a boca, la red oral y la fantasía que ningún algoritmo puede comprar.
Gracias por mantener vivo a este almanaque durante cincuenta y dos semanas.
La Piñata
Toda baraja que se respete, además de sus cincuenta y dos cartas, trae un par de comodines: las cartas que cambian el juego. Como les prometí que también tendríamos piñata para celebrar, ¡se llegó la hora de darle palo! ¡Upa, pues!
En 1757, ya consagrado, Franklin hizo algo muy inteligente: tomó lo mejor de veinticinco años de almanaques, juntó sus refranes favoritos en un solo texto y lo publicó como The Way to Wealth, El Camino hacia la Riqueza. Se volvió uno de los textos más leídos de su época a ambos lados del Atlántico. El almanaque se consumía en un año, mientras que el libro se quedó para siempre.
Nosotros vamos a hacer lo mismo, pero en tres formatos, ahí van los confites.
FUTOPIX Podcast: las ideas de esta casa van a tener voz. Para los que no tienen tiempo de leer, para los que quieren escuchar las Tomas en el carro, en el gimnasio o en el trancón de la Autopista Sur, y para conversar con la profundidad que a veces no cabe en un texto. Si Franklin hubiera tenido micrófono, el pobre Titan Leeds no habría sobrevivido ni un año. He realizado una alianza con un peso pesado del futurismo para que sea mi cohost, y entre los dos llevemos las voces del futurismo al contexto latinoamericano. Muy pronto les estaré anunciando cuándo arrancamos con FUTOPIX Episodio 1.
FUTOPIX Video: porque el futuro también se ve, y hay ideas que necesitan imagen, mapa, gráfico y gesto para entenderse completas. Los sapos del charco, ahora en alta definición. Estamos preparando la cancha para que cada FUTOPIX no solo se pueda escuchar en la aplicación de Substack, sino que pueda verse en formato video en YouTube.
FUTOPIX Libro: cincuenta y dos infográficos, uno por cada Toma de nuestro primer año. Por sugerencia de ustedes, los lectores, hoy cada Toma de FUTOPIX viene acompañada de un infográfico, una síntesis visual para guardar, imprimir y compartir. Ahora los vamos a reunir en una sola pieza: la baraja completa, para tenerla en la mesa, para regalar, para subrayar, para pelear con ella. Nuestro propio Camino hacia la Riqueza, solo que aquí la riqueza no se mide en centavos ahorrados, sino en futuros entendidos.
Ahora, imagina qué pasaría si… dentro de diez años, en 2036, alguien encuentra ese libro en la biblioteca de un colegio en Tumaco, en Quibdó o en un barrio de Medellín. Un pelao de catorce años lo abre en la carta que dice Qué Deberían Estudiar Nuestros Hijos, se le prende el bombillo y decide, ahí mismo, ¡que el futuro también se puede pensar en español y desde su barrio!
Tarea para la Semana
Repasa la baraja. Elige una sola carta: la Toma que más te movió el piso este año, la que reenviaste, la que discutiste en la mesa, la que te hizo cambiar una decisión. Cuéntame en los comentarios por qué te movió el piso. Con esas respuestas vamos a escoger los primeros episodios del podcast, así que esta vez tu comentario vale el doble.
¿Cuál de las 52 cartas de FUTOPIX te puso a pensar en serio, y de qué quieres que hablemos en el primer episodio del podcast?
El Rey de Corazones
Volvamos a Filadelfia. Franklin se equivocó en la única predicción que hizo con fecha y hora: Titan Leeds no se murió a las 3:29 de la tarde del 17 de octubre de 1733. Pero acertó en todo lo demás. Acertó en que la gente no necesita profetas, necesita compañía. Acertó en que una voz que aparece puntual, año tras año, se vuelve parte de la casa. Acertó en que lo mejor de un almanaque no se consume con el año: se queda clavado para siempre en la memoria colectiva.
Hace cincuenta y dos semanas abrí esta casa con Gramsci, diciendo que quien controla la eficacia de los símbolos controla la mente. Un año después, les puedo decir que nunca quise controlar la mente de nadie. Lo que sí quise, y lo sigo queriendo, es que más gente aprenda a leer los símbolos antes de que los símbolos los lean a ellos.
Gracias por este primer añito. Soplamos la vela, nos limpiamos la torta de la cara y barajamos de nuevo, que la segunda mano ya está servida.
El futuro no es de quien adivina la hora exacta. Es de quien se sienta, cada semana, a mirarlo de frente…
Nos leemos en la Toma 53, cuando un año ya será pasado. Si este año FUTOPIX te sirvió de algo, el mejor regalo de cumpleaños es que se lo compartas a una persona que todavía no nos conoce.
FUTOPIX | Futurismo para gente despierta. Si llegaste hasta aquí y todavía no te has suscrito, hazlo: es gratis, es un clic, y lo escribe un humano que acaba de cumplir un año cumpliendo una cita.
Nota de fuentes: los datos sobre Benjamin Franklin y Poor Richard’s Almanack (primera edición del 28 de diciembre de 1732, la predicción sobre Titan Leeds, los tirajes de diez mil ejemplares anuales, la autoría de cerca de uno de cada diez refranes y The Way to Wealth de 1757) provienen de los archivos de The Papers of Benjamin Franklin (Founders Online, National Archives) y de las entradas enciclopédicas sobre Poor Richard’s Almanack y Titan Leeds. La teoría de los ritos de paso es de Arnold van Gennep, Les Rites de Passage (1909). Las Tomas citadas están publicadas en www.futopix.com.
¡Gracias por leer y compartir!
GabrielBedoya.com
INFOGRÁFICO
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Anexo | La Baraja Completa de FUTOPIX
Tréboles | La Siembra
La Guerra de los Símbolos · 14 sep 2025
Antonomasias Digitales · 21 sep 2025
GAIA 2100, del Homo Sapiens al Homo Humanoides · 28 sep 2025
Diseñando el Futuro desde el Futuro · 5 oct 2025
Cosechando el Futuro · 12 oct 2025
El Futuro es un Sistema, no una Línea de Tiempo (I) · 19 oct 2025
El Futuro es un Sistema, no una Línea de Tiempo (II) · 26 oct 2025
Cómo el Terroir, la Tecnología y el Tiempo Fermentarán la Próxima Civilización · 2 nov 2025
Del Dr. Google al Dr. GPT · 9 nov 2025
Qué Pasaría si Colombia Tuviese un Día de Acción de Gracias · 16 nov 2025
El Retorno al Pensamiento Fundamental · 23 nov 2025
La Economía del No Tiempo · 30 nov 2025
Antropología y los Agentes Personales de IA · 7 dic 2025
Picas | La Espada
Los Robots y la Economía Humanoide, Parte 1 · 14 dic 2025
Los Robots y la Economía Humanoide, Parte 2 · 21 dic 2025
Más Allá de la Empatía Política · 28 dic 2025
Cuando un Vecino se Convierte en el Arquitecto · 4 ene 2026
Entendiendo el Arte de la Guerra · 11 ene 2026
Orden en los Cielos · 18 ene 2026
El Silencio es la Señal · 25 ene 2026
Antropofísica · 1 feb 2026
Cualquiera es Inversionista en Tiempos de Ciencia Normal · 8 feb 2026
La Casa del 2050 · 15 feb 2026
Del Totemismo al Terianismo · 22 feb 2026
El Tiempo Libre como Modelo de Negocios · 1 mar 2026
Qué Deberían Estudiar Nuestros Hijos · 8 mar 2026
Diamantes | Los Oros
Creatividad vs. IA · 15 mar 2026
El Contexto como OS · 22 mar 2026
Aprende a Leer las Señales Débiles · 29 mar 2026
De Emprendedor a Llorón · 5 abr 2026
Porque tus Hijos Necesitan Aprender a Invertir · 12 abr 2026
La Espada y el Compañero · 19 abr 2026
Las Cuatro Lunas de Galileo · 3 may 2026
El Último Mundial · 10 may 2026
Por Qué Nos Cuesta Pensar en Grande · 17 may 2026
Space Coast Colombia · 24 may 2026
La Paradoja del Dínamo · 14 jun 2026
El Factor Fricción · 21 jun 2026
Los Negocios Aburridos · 29 jun 2026
Corazones | Las Copas
Cuando el Médico Vive Contigo · 5 jul 2026
El Segundo Adán · 12 jul 2026
Saltadores Cuánticos · 20 jul 2026
Honestidad Brutal · 27 jul 2026
Bandeja Paisa Espacial · 2 ago 2026
El Departamento 33 · 17 ago 2026
Camino al Transhumanismo · 23 ago 2026
Cuando el Mito se Hace Realidad · 30 ago 2026
El Hombre del Neolítico con WiFi · 6 sep 2026
La Muerte Simbólica · 13 sep 2026
Domadores de IAs · 20 sep 2026
Salve Usted la Patria · 27 sep 2026
El Primer Año · esta Toma











Para mi el Futotopix .. Aprende a leer las señales debiles, el otro futotopix es el ya mencionado Toma 26