FUTOPIX | El Contexto Como OS
Toma 28 | Como el Diseño de Contextos se ha Convertido en la Columna Vertebral de las Arquitecturas Agénticas.
Bienvenidos a una nueva conversación, hoy quiero abordar un tema que está en tendencia, la “Ingeniería de Contextos” como tema central para la construcción de arquitecturas agénticas de IA. Antes de meterme en la explicación de estas honduras, quisiera darle contexto al contexto.
La gran mayoría de las personas que me conocen saben que soy antropólogo y diseñador; estas disciplinas son mis dos grandes amores. Lo que pocos saben es que antes de entrar en el mundo de la antropología estudié Ingeniería Civil y Construcción. La verdad no es que me fuera mal en tales áreas; las matemáticas siempre me han gustado, sobre todo la física. Sin embargo, en mis tiempos de estudiante de ingeniería las asignaturas que más me gustaban eran las relacionadas con las ciencias sociales, parte de la formación como ingenieros incluía algunos cursos de historia de la construcción, los cuales no eran más que seminarios de historia de la arquitectura. En dichas aulas descubrí que lo que verdaderamente me interesaba era la forma, el diseño y cómo las sociedades humanas han interactuado con él a través de la historia; estas experiencias fueron trazando el camino para enlazar antropología y diseño.
Durante mis primeros años como antropólogo en formación, inicié mi experiencia laboral escribiendo los manuales de entrenamiento y servicio de un reconocido operador de servicios conmutados de internet (cuando teníamos que usar una línea telefónica para conectarnos a la red, los más jóvenes no lo entenderían). Desde la dura silla de un operador de call center hice mis primeros pinos para entender la importancia del contexto en el mundo de la tecnología, recibí tantas puteadas por teléfono de clientes profundamente disgustados que aún muchas de esas voces resuenan en mi memoria, a todos ellos les debo lo construido (muchas gracias).
En este orden de ideas, entre manuales de entrenamiento, control de calidad y servicio al cliente pude consolidar ingeniería, antropología y diseño. Dicha combinación me permitió traducir las necesidades de los clientes en requerimientos de ingeniería, para posteriormente convertirlos en mejores experiencias de usuario, ¿y saben qué…? Durante más de 25 años de experiencia profesional he llegado a la conclusión de que la clave para resolver la mayoría de los problemas de negocios siempre ha estado en el perfecto entendimiento del contexto. El cliente enojado de entonces y el agente de IA que alucina hoy son síntomas del mismo problema: nadie se tomo el esfuerzo de mapear al detalle el contexto.
Es por esto que entenderlo es factor crítico de éxito para el desarrollo de cualquier producto yo experiencia, llámese prendas de vestuario, servicios médicos, bancarios, transporte y/o aplicaciones web, plataformas transaccionales, etc., y cuando hablamos de IA, robots, agentes, LLMs, de nuevo el contexto es rey.
Mucho se habla hoy de “Ingeniería del Contexto”, el término es bastante ambicioso, sobre todo porque vende, cualquier cosa a lo que digamos ingeniería inmediatamente es asociada con ciencias duras, pero la verdad es que el contexto es más antropología, sociología, sicología y filosofía que ingeniería. Respeto profundamente las opiniones disidentes, pero el contexto es menos código fuente y más significado. Uno puede sentarse a vomitar todo el código que quiera, pero al final, si ese código no se transforma en significado que genere adopción, será simplemente más aprendizaje de máquina. Para que la adopción tenga un carácter masivo, necesita salir del mundo de los ceros y los unos, para entrar al mundo de lo social, eso solo es posible cuando la adopción toma forma de lenguaje de barrio.
El Contexto desde Primeros Principios
Desde el pensamiento en primeros principios, el contexto puede ser entendido como: el conjunto estructurado de relaciones que le otorgan significado a una acción, señal, comportamiento o decisión. Muchos piensan erróneamente que el contexto está supeditado exclusivamente al ambiente en el cual suceden las cosas, pero la verdad es que más allá de ser un espacio conceptual, el contexto es el campo interpretativo que hace posible el entendimiento de algo.
La palabra contexto se deriva del latín contexere o “construir juntos”. Es por esto que el contexto no puede ser pensado como un concepto estático; es un sistema de variables históricas, culturales, económicas, simbólicas, relacionales y temporales.
Para definirlo de forma rigurosa el contexto es: “la configuración dinámica de las condiciones, relaciones, y significados que le dan forma a una percepción, interpretación y acción.”
Visto desde una perspectiva sistémica, el contexto opera como: filtro (decide qué es visible y qué es invisible), constreñimiento (qué es posible y qué no), marco (que posee significado y qué no), campo de fuerza (qué comportamientos son incentivados y cuáles penalizados).
Max McKeown lo explica cuando dice que el contexto determina cómo un asunto estratégico encaja dentro de “un patrón más amplio de liderazgo frente a las situaciones en las que venimos trabajando en búsqueda de alcanzar el éxito”. En otras palabras, la estrategia no puede existir de forma independiente del contexto; está inmersa en él. McKeown captura bien la dimensión ejecutiva del contexto, pero como veremos a continuación, esta es apenas una de sus múltiples capas.
La Perspectiva Antropológica
Los antropólogos no vemos el contexto como telón de fondo, para nosotros el contexto es el objetivo primario de análisis de nuestra profesión. Sabemos que el comportamiento humano no puede ser entendido de forma aislada como si lo hiciéramos al interior de un laboratorio. El contexto debe ser interpretado a partir de los sistemas simbólicos, códigos culturales y estructuras sociales. Es aquí donde los “ingenieros de contexto” se quedan cortos: su error no es técnico sino de profundidad, modelan la superficie y la llaman arquitectura.
Para los antropólogos el contexto es un sistema de capas multivectoriales, en donde cada capa es a la vez otro sistema. Todas estas capas son de naturaleza cultural: sistemas económicos, políticos, religiosos, tecnológicos, etc., es un asunto más parecido a una gran cebolla a la cual se le van retirando capas hasta que alcanzamos su centro. No confundas estas capas culturales con las capas operativas del mapeo que veremos más adelante; ambas describen el mismo fenómeno pero desde niveles de análisis distintos: una para entenderlo, la otra para diseñarlo.
Clifford Geertz, uno de los antropólogos más influyentes del siglo 20, define la cultura como una amplia red de significado tejida por los humanos; el contexto en este sentido es la red. Un guiño y un parpadeo son físicamente idénticos, pero todos sabemos que no son la misma cosa.
La Perspectiva Estrategica
Si la antropología nos explica cómo se construye el significado desde el contexto, la estrategia nos explica cómo se construyen las ventajas competitivas. Desde este punto de vista, toda estrategia es contextual por definición. Jo Whitehead define la estrategia como entidad cuántica, es objetivo y proceso, todo sucediendo al mismo tiempo. Pero el proceso solo puede existir en relación al contexto, es decir... las condiciones del mercado, el marco competitivo, las capacidades internas de la organización, etc.
Sin contexto, la estrategia será simplemente una forma de abstracción; esta es la segunda debilidad presente en los “ingenieros de contexto”: no es solo que sus contextos sean abstractos, es que frecuentemente ignoran las estructuras de poder y las dinámicas de mercado que condicionan cada decisión.
Me gustan los conceptos explicados por Michael Porter, aunque para muchos ya es un dinosaurio, considero que muchos siguen estando vigentes en su modelo para mapear contextos, conocido como las cinco fuerzas: la rivalidad competitiva, el poder de negociación de los proveedores, el poder de negociación de los compradores, los productos sustitutos y las barreras de entrada. Estos definen la estructura económica del contexto.
Ahora bien, otros expertos como Mintzberg, Godin y McGrath llegan un poco tarde a la escena, al definir el contexto como un sistema invisible no estático que coevoluciona y persiste, por ende, es la estrategia quien deberá hacerlo (Digo que llegan tarde porque los clásicos de la antropología ya lo habían hecho).
En el ámbito de los sistemas tecnológicos, el contexto incluye cambios tecnológicos rápidos, ciclos de vida de producto muy cortos y dinámicas competitivas de innovación aceleradas. En pocas palabras, en tecnología el contexto es demasiado volátil, además de que se comprime en el tiempo, la IA sí que nos está dando prueba de ello.
Mapeando el Contexto
¿Como vamos hasta aquí? ¿Cansados de leer tanta teoría? respiren profundo que ya estamos llegando a lo bueno, estamos a punto de entrar en el tema que nos convoca, ¿como mapear un contexto para construir experiencias? porque a pesar de la aparente novedad de la IA, los agentes son en esencia experiencias y toda experiencia puede ser mapeada.
Antes de explicarte como mapear un contexto, quiero recordarte que los antropólogos pensamos en “frameworks”, de antemano les presento excusas por el anglicismo, pero la verdad es que no he podido hallar la palabra en el español que exprese todo lo que representa un modelo de pensamiento basado en frameworks. Si leíste mi último substack entenderás fácilmente que el pensamiento en frameworks es básicamente un modelo de pensamiento conceptual donde todas las posibilidades son posibles.
En esencia, el mapeo de contextos es básicamente un mapeo de sistemas, por metodología es importante pensar los sistemas como si estuviesen provistos de capas y niveles de interacción (filosóficamente es un asunto un poco más complejo, pero no estamos aquí para enredarnos la vida). Vale la pena recalcar que no existen dos sistemas iguales y que cada sistema tiene sus especificidades.
Una habilidad importante para la que somos entrenados los antropólogos es la identificación de patrones, siempre estamos a la procura de tales elementos recurrentes que nos permiten visibilizar el sistema. ¿Qué es aquello que se repite? ¿Cuáles son los patrones que dibujan un comportamiento? esta es la Capa #1 del contexto: La realidad observable o estructura de superficie.
He visto muchos “ingenieros de contexto” saltar directamente hacia el diseño, dejando atrás el descubrimiento contextual por completo. El resultado es agentes que producen alucinaciones y cuya información es poco relevante, conclusión: agentes generadores de frustración. Sé que el camino que te estoy proponiendo es más largo de lo que la mayoría de las fuentes promocionan en las redes, pero te garantizo con absoluta certeza que este modelo es “libre de alucinaciones y frustraciones”.
Entonces acepta mi consejo y como dice la canción de Supertramp… “take the long way home”.
Sigamos adelante, escribe todo lo que sabes de la realidad observable, apóyate en data de mercado, comportamientos del consumidor, tendencias, señales, etc. Luego procede a identificar el contexto estructural, la Capa #2, qué fuerzas del mercado lo impactan, cuáles son los constreñimientos económicos, y las dinámicas de poder, las estructuras de costos y de precios, etc. Luego muévete hacia la Capa #3, el contexto cultural. Este está formado por las creencias, las normas sociales, las narrativas y los mecanismos de identidad. La siguiente capa es el contexto simbólico, Capa #4, este está compuesto por los sistemas de significado, las percepciones de marca, y las señales de estatus. La Capa #5 es el contexto temporal, pregúntate cuál es la trayectoria histórica y las expectativas de futuro de tu proyecto. Finalmente la Capa #6 es el contexto oculto, pregúntate cuáles son aquellos factores que incentivan el mercado, sus estructuras de miedo y las asimetrías presentes, qué es aquello invisible pero decisivo.
Sé que el tema suena un poco avasallador, y con absoluta certeza te estarás preguntando, ¿tengo que hacer todo eso para programar un agente personal de IA? Mi respuesta es, NO. Pero del rigor que le metas al descubrimiento del contexto dependerá la calidad de experiencia que desees generar.
Una vez que tengas una buena investigacion del contexto, el siguiente paso es visualizarlo. Te propongo que mapees el contexto como si fuera un radar: en el centro siempre debera estar localizado el consumidor de la experiencia, puedes ser tu, puede ser un cliente. Este centro no es decorativo, es el punto de gravedad del sistema, todo lo que dibujes alrededor debe tener relacion directa o indirecta con el.
Luego comienza a trazar circulos alrededor del centro, estos seran los niveles de interaccion de tu experiencia. Piensa estos circulos como capas de proximidad: el circulo mas cercano representa las interacciones mas directas, inmediatas y frecuentes, mientras que a medida que te alejas del centro comienzan a aparecer interacciones mas indirectas, mas esporadicas o incluso invisibles para el usuario, pero no por eso menos importantes. Pueden ser clicks, decisiones, momentos de uso, momentos de friccion, momentos de abandono, momentos de descubrimiento. Cada experiencia es distinta, por eso dibuja tantos niveles como consideres necesario, no hay un numero correcto, hay un nivel de profundidad adecuado.
Ahora bien, cada uno de esos circulos debe ser leido en tres dimensiones y aqui es donde el mapa deja de ser dibujo y comienza a ser sistema. Divide tu radar en tres sectores y llama a cada una asi: Touchpoints, Canales y Personas.
El Touchpoint es el momento de verdad. Es el evento especifico donde ocurre la interaccion. Es donde el sistema se materializa frente al usuario. Puede ser un click, una llamada, una conversacion, una notificacion, una entrega, una recomendacion. Es puntual, es concreto, es medible. Si no puedes señalarlo, no es un touchpoint. En este nivel debes preguntarte: ¿que esta ocurriendo exactamente aqui?, ¿que espera el usuario?, ¿que recibe realmente?, ¿donde se produce la friccion?, ¿donde se genera valor?
El Canal es la infraestructura que hace posible ese touchpoint. Es el medio a traves del cual ocurre la interaccion. Puede ser una app, un call center, una tienda fisica, un chatbot, un email, una API. Es el tubo por donde fluye la experiencia. Muchas veces los errores de diseño no estan en el touchpoint sino en el canal: latencias, fricciones, interfaces mal resueltas, desconexiones entre sistemas. Aqui la pregunta no es que ocurre, sino donde y bajo que condiciones ocurre.
Las personas son todos aquellos quienes interactuan con el sistema, pero no solo como usuario funcional, sino como ser contextual. Aqui es donde entra todo lo que ya mapeaste: creencias, expectativas, miedos, motivaciones, contexto cultural, nivel socioeconomico, momento de vida. La misma experiencia cambia radicalmente dependiendo de quien la vive. Por eso, en este nivel debes preguntarte: ¿quien es esta persona en este momento especifico?, no en abstracto, sino en situacion.
Cuando mapees estas tres dimensiones, Touchpoint, Canal y Personas comenzaras a ver los patrones, comenzaras a identificar donde el sistema esta alineado y donde se rompe. Donde hay coherencia y donde hay ruido. Donde el contexto esta siendo respetado y donde esta siendo ignorado. Es justamente aquí donde aparece el verdadero valor del ejercicio: no en el mapa como artefacto, sino en la capacidad de intervenir. Porque una vez que podes ver el sistema, podes rediseñarlo, podes eliminar fricciones, reforzar momentos de valor, ajustar canales, reconfigurar interacciones. En esencia podes alinear la experiencia con el contexto.
Mapear el contexto de esta manera no es un ejercicio estetico, es una herramienta de precision. Es lo que separa un agente que responde de uno que realmente entiende.
De los Mapas de Contexto a los Sistemas de IA
Es en este punto donde la síntesis alcanza su verdadero potencial transformador. La mayoría de los sistemas de inteligencia artificial fracasan no por falta de datos, sino por una carencia más profunda: la ausencia de comprensión contextual. Procesan grandes volúmenes de información, pero sin un marco que otorgue significado, lo que deriva inevitablemente en resultados superficiales y decisiones desalineadas con la realidad operativa o estratégica.
Por ello, la IA no debe concebirse como un sistema entrenado únicamente sobre datos, sino como una arquitectura entrenada sobre estructuras contextuales. Esto implica incorporar relaciones, jerarquías y sistemas de significado que permitan interpretar la información más allá de su forma bruta. En este sentido, los mapas de contexto se convierten en auténticos planos de diseño: funcionan como un sistema operativo para agentes inteligentes, definiendo no solo los insumos, señales, metadatos y relaciones, sino también las capas de interpretación basadas en reglas culturales y lógica estratégica, y finalmente la capa de decisión, donde se generan respuestas alineadas con el contexto.
Un ejemplo claro de esta diferencia se observa en un agente de ventas basado en IA. Sin un contexto bien estructurado, el sistema recomendaría productos de forma aleatoria o genérica. Sin embargo, al operar sobre un mapa de contexto, el agente comprende el ciclo de vida del cliente, las dinámicas de la industria, las señales de compra y los códigos culturales que influyen en la decisión. El resultado es una acción altamente relevante, con mayor probabilidad de conversión y coherencia estratégica.
Para lograr este nivel de sofisticación, el entrenamiento de la IA debe estructurarse en múltiples capas de contexto. En primer lugar, el contexto de datos, compuesto por conjuntos estructurados. En segundo lugar, el contexto relacional, que define las redes de interacción entre actores. En tercer lugar, el contexto conductual, que captura patrones de acción. A esto se suma el contexto estratégico, que incorpora objetivos y restricciones, y finalmente el contexto cultural, que integra lenguaje, tono y normas sociales. Solo mediante la integración de estas capas es posible construir sistemas verdaderamente inteligentes.
Una cosa es diseñar un agente de IA personal y otra es organizar una arquitectura agéntica que opere transversalemente los procesos de una organización, aunque en esencia pareciesen ser lo mismo, la escala cuenta a la hora de mapear los contextos.
El contexto no debe entenderse como un fondo pasivo, ni como un simple entorno, ni mucho menos como un conjunto de datos aislados. El contexto es, en realidad, la arquitectura invisible de la realidad. Es el sistema que organiza lo que es posible, lo que es visible y lo que es significativo.
La antropología nos enseña que el contexto crea significado. La estrategia nos demuestra que el contexto crea ventaja, y la inteligencia artificial nos obliga a reconocer que el contexto debe ser modelado explícitamente para generar verdadera inteligencia.
DISCALIMER
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