De acuerdo con que los principales empleados u oficios que quedarán obsoletos son los pasivos, mecánicos, o puramente contables.
Pero preocupa que esto no sea lo único. El texto dice que “El valor de los profesionales ya no residirá tanto en ejecutar el análisis básico de la información, sino en interpretar sus implicaciones, diseñar estrategias y tomar decisiones complejas dentro de contextos inciertos. Los roles de estos profesionales tendrán que pasar de ser agentes pasivos para convertirse en actores activos, iremos del contador que solo presenta balances al que sugiere estrategias.”
Ahora mi pregunta es, ¿esas actividades activas, que el texto dice, serán el principal valor de los profesionales, no es algo que la IA puede ejecutar, incluso ahora?
La IA ya sugiere ideas, diseña estrategias, toma decisiones complejas.
Es este el principal dilema. Las actividades que ahora se dice que serán las que serán ejecutadas por humanos en un futuro, ya están siendo desarrolladas por agentes IA.
Cuesta mucho encontrar un ejercicio/actividades, intelectual, físico o de cualquier tipo, que no pueda ser ejecutado por un agente.
Definitivamente el texto acierta, y creo que ahí reside lo que será el futuro, en que el rol del ser humano será cuestionarse, balancear filosofía y éticamente las decisiones, o determinar el rumbo de las cosas. Se reducirá todo a la casuística. Pero esto, en un contexto en el que el humano piensa, reflexiona, y el robot lo ejecuta (además de también pensarlo y reflexionarlo, pero que, esperemos así sea, está subordinado al criterio y decisión del humano).
Un par de comentarios al respecto, lo primero que tenemos que entender es que la IA aún no piensa, aún estamos lejos de la IAG (Inteligencia Artificial Generativa), y aunque hay quienes dicen que ya estamos, eso aún no es cierto. Lo que actualmente llamamos IA no es más que un nombre bueno desde el punto de vista de mercadeo. Ya que en realidad debería llamarse IA para hacer referencia a la Inferencia, es decir Inferencia Artificial.
Ahora bien, inferir no significa pensar. Este último acto requiere de un poquito más de complejidades. Inferir es creer que algo te gusta y que estás seguro de ello, para después descubrir que estabas equivocado. Te pongo un ejemplo, yo poria regalarte un BBQ porque infiero que te gustan los asados. Sin embargo, después descubro que tienes una dieta paleo-vegana. Es decir que te gustan los vegetales crudos, mi inferencia falló. Pensar requiere de mucho más contexto y es aquí donde falla la IA.
El segundo comentario va en dirección a los trabajos activos vs los pasivos. Como argumento en mi texto, un contador que solo hace balances, va a tener que ir pensando cómo va a mejorar su práctica para hacerse más relevante. Es por esto que nuestros contadores pasivos van a tener que entender mejor los contextos de las empresas para generar más valor. La idea no es competir con la IA para ver quién hace mejor las cosas. Sino como nuestros contadores usan la IA para generar más valor a sus clientes. En términos de procesar info, la IA siempre nos va a ganar, pero en términos de creatividad el contexto es clave y es aquí donde los humanos poseemos la ventaja.
¡Hoy la inteligencia computacional es commodity, la creatividad no!
Un articulo muy esperado para muchos padres como yo, muchas gracias Gabriel, inmenso valor en que aportas, las preguntas que tengo es como aprenden las nuevas generaciones en la era de la IA, no ha usar la IA ... asi como las tecnologias que mencionas cambiaron la vision del mundo, en la era de la IA como se construye la comprension del mundo ?
Muy buena pregunta Perzival, para responder tendríamos que volver al pensamiento de primeros principios.
No sos el único que se hace esos cuestionamientos de hecho hace un par de décadas Gregory Bateson escribió un tratado hermoso al respecto al cual llamo “The Ecology of Mind” un libro que vale la pena leer sin afán.
Palabras mas o menos Bateson habla de tres niveles de aprendizaje. El nivel sensorial, el categorial y el conceptual. El primer nivel lo desarrollamos entre los 0 y los 7 años aprendemos a través de los sentidos, cuando un bebé se lleva cosas a la boca, no tiene hambre, está explorando y aprendiendo a través del gusto.
En el siguiente nivel, categorizamos la realidad, es como esas muñecas rusas, las matrioskhas que se van aplilando unas dentro de otras. En pocas palabras vamos clasificando info dependiendo de categorías. Dice Bateson que aquí podemos pasarnos toda la vida.
Si tenés una amplia red de conocimiento es aquí donde construimos curiosidad y su prima hermana creatividad. Mientras más diverso sea el conocimiento - curiosidad, más posibilidades de generar mejores redes de conexión - creatividad.
Eso en términos prácticos nuestra misión como padres en incentivar la curiosidad de nuestros hijos, para que ellos construyan amplias redes de información, lo que derivará en creatividad.
Y esto como se conecta con la IA, es aquí donde el tercer nivel Batesoniano es relevante, el pensamiento conceptual.
Te has preguntado por qué solo existe un solo Elon, un solo Steve Jobs, un solo Da Vinci, un solo Valentino? La respuesta es una y solo una. Por qué la curiosidad en estos personajes los llevo a construir enormes redes de información que les permitió alcanzar mayores niveles de abstracción, a niveles genio, eso es a lo que Bateson llama el pensamiento conceptual.
Pensar conceptualmente significa que un modelo de información no nos rebasa, sino que por el contrario nuestra red neuronal tiene la capacidad de conectar mayor cantidad de puntos - llamense ideas. Una cosa a la que Saúl Kaplan llama “random colisions”
En síntesis, el reto es desarrollar la capacidad creativa de nuestros niños para que las tecnologías que se vienen no les sean agenas y les permita desarrollar pensamiento conceptual. Está es la clave…
Tu artículo plantea una idea poderosa: si la inteligencia deja de ser escasa, entonces el valor humano tendrá que desplazarse hacia otras dimensiones. Y ahí coincido. Pero el punto central no es solo celebrar la abundancia de inteligencia artificial, sino preguntarnos qué ocurre cuando una sociedad empieza a depender demasiado de ella.
Porque la historia nos enseña algo incómodo: cuando delegamos excesivamente una capacidad, esa capacidad se atrofia. Si externalizamos memoria, razonamiento y criterio a sistemas automáticos, corremos el riesgo de volvernos más eficientes… pero también más vulnerables.
La IA puede producir respuestas brillantes, pero no carga con las consecuencias de sus errores. No tiene responsabilidad real sobre el resultado. Y esa diferencia importa más de lo que parece. En contextos de incertidumbre, el problema no es quién calcula más rápido, sino quién asume el costo cuando el modelo falla.
Ahí está la verdadera cuestión.
La inteligencia abundante no elimina la fragilidad; puede incluso amplificarla si construimos sociedades demasiado optimizadas, demasiado dependientes, demasiado confiadas en sistemas que funcionan bien… hasta que dejan de hacerlo.
Por eso, la ventaja humana del futuro no estará en competir con las máquinas, sino en desarrollar aquello que no puede automatizarse fácilmente: juicio, responsabilidad, intuición bajo presión, capacidad de improvisar y fortaleza frente a lo inesperado.
Más que enseñar a nuestros hijos a usar herramientas inteligentes, deberíamos enseñarles a vivir sin depender completamente de ellas.
Porque cuando todo se automatiza, lo verdaderamente valioso no es la información, sino el criterio para actuar cuando la información es insuficiente.
En un mundo de inteligencia abundante, lo escaso será la capacidad de sostenerse en medio de la incertidumbre. Y esa será, probablemente, la habilidad más decisiva del futuro.
Buen punto, sin embargo quiero invitarte pensar el tema desde varios ángulos. El escenario mas probable que se nos viene, es que viviremos en un mundo donde nuestros hijo y los hijos de sus hijos compartirán una sociedad donde la IAG (Inteligencia Artificial Generativa) administrará las normas. Tendremos ambientes laborales donde humanos, semi-humanos (Cyborgs) y Humanoides co-existiran. Las señales débiles que hoy estamos viendo emerger es que los empleos basados en tareas repetitivas realizadas por empleados de "cuello blanco" serán rápidamente asumidas por Ia inteligencia Artificial Agentica / IAA, y las labores que exigen motricidad fina (Artesanía, plomería, mecánica, etc), serán ejecutadas por humanoides, pues son mano de obra más barata y sin conflictos. Entonces que vamos a hacer los humanos?
La respuesta la tiene la cultura como sistema operativo de los humanos. Para entenderlo, tenemos que mirar hacia atrás y ver que paso con otros movimientos históricos como este. Con la llegada del email, no se acabo el correo, se redefinió su ocasión de uso, con la llegada de la energía eléctrica, se redujo la fabricación de velas, algunos que fabricaban velas desaparecieron, otros migraron hacia otras industrias.
Personalmente, creo que aun estamos ante una liminalidad que no nos deja ver muy clara la ruta que vamos a tomar, estamos aún leyendo las señales débiles, tal vez se reduzca dramáticamente la población humana (escribí un Futopix de ello) o se genere un AI apartaid, zonas del planeta donde no opera la IA y los humanoides, la ciencia ficción ya nos muestra algunos escenarios, a la mejor manera star wars, quien sabe?
Lo que te puedo decir a ciencia cierta, es que la cultura sera el filtro, sera quien signifique y resignifique el futuro que se viene y el papel de las tecnologías emergentes como catalizadores del futuro. Yo no creo como muchos que la IA, es el apocalipsis y que nos hará mas brutos. Por el contrario, creo que es la mejor herramienta que hemos inventado desde la bombilla eléctrica, solo que aún nos asusta, por que su dominio aún le pertenece a los técnicos y solo cuando nos apoderemos de ella desde lo social la resignificaremos. Como todo en la vida, Nobel invento la dinamita con un principio noble, pero hay gente que la usa para matar y otra para extraer minerales que necesitamos.
¡Excelente post!
De acuerdo con que los principales empleados u oficios que quedarán obsoletos son los pasivos, mecánicos, o puramente contables.
Pero preocupa que esto no sea lo único. El texto dice que “El valor de los profesionales ya no residirá tanto en ejecutar el análisis básico de la información, sino en interpretar sus implicaciones, diseñar estrategias y tomar decisiones complejas dentro de contextos inciertos. Los roles de estos profesionales tendrán que pasar de ser agentes pasivos para convertirse en actores activos, iremos del contador que solo presenta balances al que sugiere estrategias.”
Ahora mi pregunta es, ¿esas actividades activas, que el texto dice, serán el principal valor de los profesionales, no es algo que la IA puede ejecutar, incluso ahora?
La IA ya sugiere ideas, diseña estrategias, toma decisiones complejas.
Es este el principal dilema. Las actividades que ahora se dice que serán las que serán ejecutadas por humanos en un futuro, ya están siendo desarrolladas por agentes IA.
Cuesta mucho encontrar un ejercicio/actividades, intelectual, físico o de cualquier tipo, que no pueda ser ejecutado por un agente.
Definitivamente el texto acierta, y creo que ahí reside lo que será el futuro, en que el rol del ser humano será cuestionarse, balancear filosofía y éticamente las decisiones, o determinar el rumbo de las cosas. Se reducirá todo a la casuística. Pero esto, en un contexto en el que el humano piensa, reflexiona, y el robot lo ejecuta (además de también pensarlo y reflexionarlo, pero que, esperemos así sea, está subordinado al criterio y decisión del humano).
¡Muchas gracias por leer y comentar, Nicolás!
Un par de comentarios al respecto, lo primero que tenemos que entender es que la IA aún no piensa, aún estamos lejos de la IAG (Inteligencia Artificial Generativa), y aunque hay quienes dicen que ya estamos, eso aún no es cierto. Lo que actualmente llamamos IA no es más que un nombre bueno desde el punto de vista de mercadeo. Ya que en realidad debería llamarse IA para hacer referencia a la Inferencia, es decir Inferencia Artificial.
Ahora bien, inferir no significa pensar. Este último acto requiere de un poquito más de complejidades. Inferir es creer que algo te gusta y que estás seguro de ello, para después descubrir que estabas equivocado. Te pongo un ejemplo, yo poria regalarte un BBQ porque infiero que te gustan los asados. Sin embargo, después descubro que tienes una dieta paleo-vegana. Es decir que te gustan los vegetales crudos, mi inferencia falló. Pensar requiere de mucho más contexto y es aquí donde falla la IA.
El segundo comentario va en dirección a los trabajos activos vs los pasivos. Como argumento en mi texto, un contador que solo hace balances, va a tener que ir pensando cómo va a mejorar su práctica para hacerse más relevante. Es por esto que nuestros contadores pasivos van a tener que entender mejor los contextos de las empresas para generar más valor. La idea no es competir con la IA para ver quién hace mejor las cosas. Sino como nuestros contadores usan la IA para generar más valor a sus clientes. En términos de procesar info, la IA siempre nos va a ganar, pero en términos de creatividad el contexto es clave y es aquí donde los humanos poseemos la ventaja.
¡Hoy la inteligencia computacional es commodity, la creatividad no!
Saludos y de nuevo gracias por leer y comentar.
Muchisismas Gracias Gabriel
Un articulo muy esperado para muchos padres como yo, muchas gracias Gabriel, inmenso valor en que aportas, las preguntas que tengo es como aprenden las nuevas generaciones en la era de la IA, no ha usar la IA ... asi como las tecnologias que mencionas cambiaron la vision del mundo, en la era de la IA como se construye la comprension del mundo ?
Muy buena pregunta Perzival, para responder tendríamos que volver al pensamiento de primeros principios.
No sos el único que se hace esos cuestionamientos de hecho hace un par de décadas Gregory Bateson escribió un tratado hermoso al respecto al cual llamo “The Ecology of Mind” un libro que vale la pena leer sin afán.
Palabras mas o menos Bateson habla de tres niveles de aprendizaje. El nivel sensorial, el categorial y el conceptual. El primer nivel lo desarrollamos entre los 0 y los 7 años aprendemos a través de los sentidos, cuando un bebé se lleva cosas a la boca, no tiene hambre, está explorando y aprendiendo a través del gusto.
En el siguiente nivel, categorizamos la realidad, es como esas muñecas rusas, las matrioskhas que se van aplilando unas dentro de otras. En pocas palabras vamos clasificando info dependiendo de categorías. Dice Bateson que aquí podemos pasarnos toda la vida.
Si tenés una amplia red de conocimiento es aquí donde construimos curiosidad y su prima hermana creatividad. Mientras más diverso sea el conocimiento - curiosidad, más posibilidades de generar mejores redes de conexión - creatividad.
Eso en términos prácticos nuestra misión como padres en incentivar la curiosidad de nuestros hijos, para que ellos construyan amplias redes de información, lo que derivará en creatividad.
Y esto como se conecta con la IA, es aquí donde el tercer nivel Batesoniano es relevante, el pensamiento conceptual.
Te has preguntado por qué solo existe un solo Elon, un solo Steve Jobs, un solo Da Vinci, un solo Valentino? La respuesta es una y solo una. Por qué la curiosidad en estos personajes los llevo a construir enormes redes de información que les permitió alcanzar mayores niveles de abstracción, a niveles genio, eso es a lo que Bateson llama el pensamiento conceptual.
Pensar conceptualmente significa que un modelo de información no nos rebasa, sino que por el contrario nuestra red neuronal tiene la capacidad de conectar mayor cantidad de puntos - llamense ideas. Una cosa a la que Saúl Kaplan llama “random colisions”
En síntesis, el reto es desarrollar la capacidad creativa de nuestros niños para que las tecnologías que se vienen no les sean agenas y les permita desarrollar pensamiento conceptual. Está es la clave…
”
Tu artículo plantea una idea poderosa: si la inteligencia deja de ser escasa, entonces el valor humano tendrá que desplazarse hacia otras dimensiones. Y ahí coincido. Pero el punto central no es solo celebrar la abundancia de inteligencia artificial, sino preguntarnos qué ocurre cuando una sociedad empieza a depender demasiado de ella.
Porque la historia nos enseña algo incómodo: cuando delegamos excesivamente una capacidad, esa capacidad se atrofia. Si externalizamos memoria, razonamiento y criterio a sistemas automáticos, corremos el riesgo de volvernos más eficientes… pero también más vulnerables.
La IA puede producir respuestas brillantes, pero no carga con las consecuencias de sus errores. No tiene responsabilidad real sobre el resultado. Y esa diferencia importa más de lo que parece. En contextos de incertidumbre, el problema no es quién calcula más rápido, sino quién asume el costo cuando el modelo falla.
Ahí está la verdadera cuestión.
La inteligencia abundante no elimina la fragilidad; puede incluso amplificarla si construimos sociedades demasiado optimizadas, demasiado dependientes, demasiado confiadas en sistemas que funcionan bien… hasta que dejan de hacerlo.
Por eso, la ventaja humana del futuro no estará en competir con las máquinas, sino en desarrollar aquello que no puede automatizarse fácilmente: juicio, responsabilidad, intuición bajo presión, capacidad de improvisar y fortaleza frente a lo inesperado.
Más que enseñar a nuestros hijos a usar herramientas inteligentes, deberíamos enseñarles a vivir sin depender completamente de ellas.
Porque cuando todo se automatiza, lo verdaderamente valioso no es la información, sino el criterio para actuar cuando la información es insuficiente.
En un mundo de inteligencia abundante, lo escaso será la capacidad de sostenerse en medio de la incertidumbre. Y esa será, probablemente, la habilidad más decisiva del futuro.
Buen punto, sin embargo quiero invitarte pensar el tema desde varios ángulos. El escenario mas probable que se nos viene, es que viviremos en un mundo donde nuestros hijo y los hijos de sus hijos compartirán una sociedad donde la IAG (Inteligencia Artificial Generativa) administrará las normas. Tendremos ambientes laborales donde humanos, semi-humanos (Cyborgs) y Humanoides co-existiran. Las señales débiles que hoy estamos viendo emerger es que los empleos basados en tareas repetitivas realizadas por empleados de "cuello blanco" serán rápidamente asumidas por Ia inteligencia Artificial Agentica / IAA, y las labores que exigen motricidad fina (Artesanía, plomería, mecánica, etc), serán ejecutadas por humanoides, pues son mano de obra más barata y sin conflictos. Entonces que vamos a hacer los humanos?
La respuesta la tiene la cultura como sistema operativo de los humanos. Para entenderlo, tenemos que mirar hacia atrás y ver que paso con otros movimientos históricos como este. Con la llegada del email, no se acabo el correo, se redefinió su ocasión de uso, con la llegada de la energía eléctrica, se redujo la fabricación de velas, algunos que fabricaban velas desaparecieron, otros migraron hacia otras industrias.
Personalmente, creo que aun estamos ante una liminalidad que no nos deja ver muy clara la ruta que vamos a tomar, estamos aún leyendo las señales débiles, tal vez se reduzca dramáticamente la población humana (escribí un Futopix de ello) o se genere un AI apartaid, zonas del planeta donde no opera la IA y los humanoides, la ciencia ficción ya nos muestra algunos escenarios, a la mejor manera star wars, quien sabe?
Lo que te puedo decir a ciencia cierta, es que la cultura sera el filtro, sera quien signifique y resignifique el futuro que se viene y el papel de las tecnologías emergentes como catalizadores del futuro. Yo no creo como muchos que la IA, es el apocalipsis y que nos hará mas brutos. Por el contrario, creo que es la mejor herramienta que hemos inventado desde la bombilla eléctrica, solo que aún nos asusta, por que su dominio aún le pertenece a los técnicos y solo cuando nos apoderemos de ella desde lo social la resignificaremos. Como todo en la vida, Nobel invento la dinamita con un principio noble, pero hay gente que la usa para matar y otra para extraer minerales que necesitamos.
Es un debate muy interesante!!
Gracias por leer y comentar.